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El nacimiento de la acequia de Aynadamar: Fuente Grande

El Parque Natural de la Sierra de Huétor funciona como una gran colector de lluvia y por tanto productor de caudales de variada naturaleza, tantos superficiales –aquí nace el río Darro o el Fardes-, como subterráneos.


21.04.2014 ||

Nosotros vamos a centrar nuestra atención en uno de esos múltiples manantiales de la zona, elegido por su significancia histórica para la vida en la capital granadina, ya desde hace una buena decena de siglos, hablamos del Manantial de Fuente Grande, lugar de nacimiento de la Acequia de Aynadamar.

Este artículo sirve como anticipo de la actividad que desarrollaremos el próximo domingo 27 de abril, en el que desvelaremos y descubriremos todo el patrimonio natural, cultural e histórico del primer tramo –desde Fuente Grande al municipio de Víznar- de esta impresionante obra de infraestructura que es la Acequia de Aynadamar, y en el que esperamos verte.

Para entender por qué aparece aquí este manantial tenemos que hacer un sencillo repaso a algunos conceptos geológicos. Un acuífero no es más que una formación geológica que es capaz de almacenar el agua y permitir que se mueva por su interior, drenándola al exterior por manantiales, que podemos definir como el punto o zona del terreno, en la que, de modo natural fluye el agua  a la superficie en cantidad apreciable, procedente de un acuífero.

Las características principales de un acuífero vienen determinadas por su permeabilidad y su porosidad. De todos es fácil imaginar que un trozo de roca compacta de mármol difícilmente va a comportarse como un acuífero-por su baja permeabilidad y porosidad- y que una esponja de ducha representa un caso opuesto. En cuanto a la aparición de los manantiales, generalmente  viene determinada por los cambios de permeabilidad y porosidad, bien por contacto  entre distintos materiales geológicos o por cambios significativos en la propia formación.

Una vez analizados estos aspectos (quiero señalar que se trata de una simplificación de los múltiples factores que intervienen, y en este caso centrándome siempre en el manantial a tratar), para que el manantial de Fuente Grande pueda existir, necesitamos una roca que puedan cumplir con esa característica de los acuíferos, en este caso, hablamos de una roca caliza y dolomítica, que aunque en principio son poco permeables, la acción continua del agua a lo largo de los años ha ido aumentando su porosidad al disolver y ensanchar las fisuras que generalmente presenta (es el llamado proceso de Karstificación). Esta roca poco a poco va almacenando el agua que caen en todas las montañas del sector noroccidental del Parque Natural y esta empezará a surgir en el contacto de borde entre los anteriores materiales y los materiales detríticos de la depresión de Granada, que presentan una menor permeabilidad, lo que provoca la aparición de múltiples manantiales a una altura de entre 1000 y 1100 metros (el límite de contacto). Entre esos manantiales, el de mayor importancia es el de Fuente Grande de Alfacar, que en función de las precipitaciones acontecidas con anterioridad, presenta un caudal de entre 50 y 250 litros por segundo, según Mármol y Carvajal “echaba tanta agua como un buey”; más abajo encontraremos manantiales menores, como la Fuente Chica o Fuente Morquí. Además, la calidad del agua  aquí surgida es excelente, aunque lógicamente presenta una baja mineralización bicarbonatada cálcico-magnésica. Esta excelente calidad del agua será de vital importancia para los usos humanos de la misma, donde queremos señalar el papel de la misma en la fabricación del Pan de Alfacar, ese que generalmente nos llevamos a la boca por la mañana en forma de rica tostada.

Fíjate en la forma de la Fuente, cuyo origen se remonta al siglo XI, a qué te recuerda. Se parece a un lacrimal del que fluyen las lágrimas de la vida de Granada. Los musulmanes la llamaban Ayn (ojo-fuente) damar (lágrimas) y también se asemeja a la forma de una gota que cae. Actualmente se presenta en un sencillo jardín, realizada con bloques de mampostería, sillares de piedra y ladrillos.

Ibn Al Jatib, historiador granadino del periodo musulmán que te presentamos en el paseo El Desconocido Realejo, nos ofrece la siguiente descripción de este manantial:

...tiene gran abundancia de agua, que se conduce por una acequia al lado del camino y disfruta de una situación maravillosa con huertos deliciosos y jardines incomparables, un clima benigno y agua muy dulce, además de unas vistas panorámicas espléndidas. Es un paisaje cubierto por mirtos, se encuentran allí palacios...

Pero como decía al principio, si este manantial tiene tanta importancia es por ser el origen de la Acequia de Aynadamar, y por tanto, ser el agua que regó los campos de Alfacar, Víznar y el Fargue -no solamente los regó, sino que estos pueblos surgieron a sus pies (como el huevo y la gallina, que es más complicado de explicar, en este caso no es difícil de entender que primero están los manantiales o suministros de agua y a su alrededor crecen los núcleos de población, al menos en otras épocas); y posteriormente los gaznates de la floreciente ciudad de Granada.

Si quieres conocer mejor este manantial, los múltiples usos que de su agua se ha hecho, la historia de la Acequia de Aynadamar y los artilugios fabriles y agrícolas que surgieron a sus pies, además  de conocer otros lugares singulares de la zona como la playa fosilizada del Caracolar, o las últimas horas de la vida de Federico García Lorca –en la cercanía se encuentra el lugar de ejecución y posible entierro del poeta-, no dejes de apuntarte al paseo que realizaremos el próximo 27 de abril , ¡Te esperamos!.

Pedro Rosellón Dueñas. Codirector de IDEA